Pasa de odiado a querido entre tus vecinos

Reconócelo… antes de salir de casa miras por la mirilla de la puerta por si hay «vecinos en la costa». No quieres encontrarte con nadie de tu piso por las malas caras que te ponen, las miradas que parecen querer asesinarte y las palabras que te dedican. Y eso si te hablan, porque la mayoría lo ha dejado de hacer. Y la culpa la tiene tu violín. 

Ese ruido estridente que sale de él cuando intentas aprender violín ha puesto en tu contra a todos tus vecinos. Un día de estos te encuentras una carta pegada en tu puerta con un ultimatum: o tu violín o tu vida… Así que, ¿por qué no rendirte y dar unas clases particulares de violín? De hecho, hay muchas razones para que lo hagas. 

Clases particulares de violín: la solución para pasar de odiado a amado

Las clases particulares de violín son lo mejor. Llevas a tu casa a un profesional experimentado que hará que tu violín no suene como al escribir con una tiza en una pizarra y que chirríe. Tampoco atraerás a los gatos en celo. Sino que tendrás una melodía atrayente, uniforme que llenará tu casa de unas notas musicales bien definidas. 

Tus vecinos dejarán de estar malhumorados. 

Tú olvidarás el miedo a cruzarte con ellos. 

Y tu violín tendrá una mejor relación contigo cuando sepas cómo debes tocarlo. 

Todos ganan. ¿Te apuntas a clases particulares de violín? 

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